El sufismo centra su preocupación en la transformación del corazón para la unión con Dios. El gran místico al-Ghâzâli (s. XI-XII) advierte contra la tentación de caer en un espiritualismo individualista y cita un dicho atribuido a Jesús.
“Jesús, la paz esté con él, vio a un hombre y le preguntó: “¿Qué haces?” - El otro respondió: “Estoy adorando a Dios”. - Jesús replicó: “¿Y quién se cuida de tu subsistencia?” - “Mi hermano”, [respondió]. [Jesús le dijo:] “Pues bien, tu hermano es mejor adorador que tú”.
al-Ghazâlî
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