Un poema vietnamita dice:
La gente habla incesantemente de su sufrimiento y su alegrìa
Pero ¿de que pueden sufrir o alegrarse?
La alegria del placer sensorial siempre conduce al dolor,
y si se sigue el Sendero el sufrimiento produce siempre alegria.
Donde hay alegria, hay sufrimiento.
Si quieres no-sufrir, debes aceptar la no-alegria.
El poeta està intentando saltar a la verdad absoluta sin tomar el camino de la verdad relativa. Mucha gente cree que para evitar el sufrimiento debe abandonar la alegria, y lo denomina “trascender la alegria y el sufrimiento”. Pero esto no es correcto. Si reconoces y aceptas tu dolor sin huir de èl, descubriràs que aunque el dolor exista, la alegria existe tambien. Si no experimentas una relativa alegria, cuando tengas que enfrentarte a una alegrìa absoluta no sabràs què hacer. No te quedes atrapado en teorìas o ideas, como las que afirman que el sufrimiento es una ilusion o que debemos “trascender” tanto el sufrimiento como la alegria. Permanece simplemente en contacto con lo que ahora està ocurriendo y sentiràs la verdadera naturaleza del sufrimiento y la de la alegrìa. Cuando te duelen las muelas no serìa correcto calificar tu dolor de ilusorio. Para contribuir a que desaparezca debes reconocer que existe y comprender sus causas.
Entramos en el sendero de la practica por la puerta del conocimiento, quizà por medio de una charla sobre el Dharma o de la lectura de un libro. Seguimos avanzando por èl y nuestro sufrimiento va disminuyendo poco a poco. Pero en algùn momento, todos nuestros conceptos e ideas deberàn sucumbir ante nuestra experiencia actual. Las palabras y las ideas sòlo son ùtiles si se ponen en pràctica. Cuando dejamos de discutir sobre las cosas y empezamos a comprender las enseñanzas en nuestra propia vida, llega un momento en el que descubrimos que nuestra vida es el sendero, y dejamos de depender sòlo de las formas de la pràctica. Nuestra acciòn se convierte en la “no-accion”, y nuestra pràctica en la “no-pràctica”. Hemos cruzado la frontera y nuestra pràctica ya no puede experimentar retrocesos. Para poder llegar al mundo que carece de polvo denominado nirvana, no tenemos que trascender el “polvoriento mundo “. El sufrimiento y el nirvana tienen la misma sustancia. Si nos desprendemos del polvoriento mundo, no alcanzaremos el nirvana.
maestro vietnamita zen thich nhat hanh
Etiquetas: explicaciones
Abril 30, 2008 a las 7:46 pm
volviendo a casa
el camino es duro
blando corazòn