Recorro interminablemente los pastos de este mundo
en busca del toro.
Atravieso innumerables ríos,
en impenetrables perfiles de distantes montañas.
Fallece mi fortaleza y se agota mi vitalidad,
no encuentro el toro.
En la noche sólo oigo el chirriar de las cigarras
a través del bosque.
Comentario:
El toro nunca se ha perdido. ¿Qué necesidad hay de buscar? Sólo a causa de la separación de mi verdadera naturaleza, fracaso en encontrarlo. En la turbación de mis sentidos pierdo incluso mi camino. Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco el verdadero sendero que me lleve a mi casa. Me enzarzo entre la concupiscencia y el temor, la bondad y la maldad.
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