Nunc dimitis

Se ha levantado
el día anunciando colores,
aún es de noche.
Yo voy hacia el sur,
y un único retazo de
arco iris permanece
singularmente vertical si
de tanto en tanto alzo mis ojos.
No contemplé antes nada semejante,
es extraño que otros no reparen en ello…
Madre, piensas en mí.
La tarea toca a su fin.

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Parábolas sobre el ingrediente secreto.

“Sucede con el  reino del Padre
como con una mujer.
Ella tomó un poco de levadura,
la ocultó en la masa
y la convirtió en grandes panes.”

Evengelio de Tomás 96

[Mateo 13:31,32; Marcos 4:30-32; Lucas 13:18-19]

Las parábolas son la expresión natural de una mentalidad que ve la verdad en inágenes concretas en vez de concebirla por medio de abstracciones… En su forma más sencilla, la parábola es una comparación tomada de la naturaleza o de la vida diaria que atrae al oyente por la viveza o singularidad y deja la mente con cierta duda sobre su aplicación  exacta, de modo que estimula una reflexión activa… Ahora bien, las metáforas más sencillas pueden convertirse, mediante la adición de detalles, en una especie de relato, de modo que los detalles sirvan para desarrollar una situación…
LAS PARABOLAS DEL REINO
C.H. DOOD

El reconocimiento de nuestra naturaleza esencial.



"Lo  que renace son nuestros hábitos"
El Mahayana Uttaratantra Shastra, una de las enseñanzas más detalladas sobre la naturaleza de buda, ofrece una lista corta, de cinco hábitos de organizar la experiencia que cortan o impiden nuestro reconocimiento de nuestra naturaleza esencial y que subyacen a nuestro sufrimiento mental y emocional. Son hábitos de organización y respuesta a la experiencia que nos inhiben de experimentar nuestras vidas con una mayor conciencia de libertad, claridad, sabiduría y asombro que trasciende el modelo psicoterapéutico de estar simplemente bien, bien ajustado, o normal.
El plan de Buda iba más allá de encontrarse “bien”. Su intención era que nosotros nos transformáramos en budas: que despertáramos a nuestra capacidad de enfocar cada experiencia –dolor, pena, celos, frustración, enfermedad, incluso la muerte– con la perspectiva inocente que experimentamos cuando miramos por primera vez, por ejemplo, el Gran Cañon, el Parque Nacional de Yellowstone, etc.
Antes de que el miedo, el juicio, la ansiedad, o la opinión intervenga, hay un momento de conciencia directa prístina que trasciende cualquier distinción entre la experiencia y el experimentador.
La descripción en sánscrito o tibetano de estos bloqueadores de la Naturaleza de Buda es muy larga. Es mejor condensarlos de una forma fácilmente comprensible al lector contemporáneo.
El primer bloqueador se conoce como (la traducción es más difícil, sería algo así como) “pusilanimidad”, “timidez”. A un nivel profundo, el término apunta a la tendencia enraizada a juzgar nos o criticar nos a nosotros mismos, exagerando lo que consideramos defectos en la forma de pensar, sentir, en el carácter o comportamiento. A nuestros ojos, nos vemos incompetentes, insuficientes, o “malos”.
Dukkha, o sufrimiento, es una condición universal, pero la forma particular en que se manifiesta varia de un individuo a otro.
El odio hacia uno mismo es, tal vez, un ejemplo extremo del primer bloqueador de la naturaleza de buda, la tendencia a menos preciarnos a nosotros mismos. Hay términos menos severos como: culpa, vergüenza, lástima, o enfado hacia uno mismo por no lograr un objetivo o por decir cosas en el “calor del momento”.
De mis conversaciones con neurocientíficos y psicólogos, sé que las fases dolorosas de autocrítica refuerzan la potencia de la enfermedad física –que a su vez, refuerzan los pensamientos destructivos y los sentimientos que los acompañan…
De los cinco Obstáculos a la Naturaleza de Buda, la auto-crítica es, a lo mejor, el más fácil de identificar. Es más difícil para nosotros reconocer nuestra actitud crítica hacia los demás, que es la esencia del segundo Obstáculo. Traducido a veces como, “desdén por los que son inferiores”, la visión crítica de los demás. Una interpretación estrecha de este punto es ver a los demás como menos importante, menos competente, o menos merecedores que nosotros mismos. Una interpretación más amplia es la tendencia de culpar a los demás de los desafíos que experimentamos. Alguien está siempre molestándonos en nuestro camino, y este alguien más siempre está equivocado, es malo, tozudo, ignorante o manipulador.
Igual que el primer y el segundo obstáculo representan extremos sobre la crítica y el juicio, el tercero y el cuarto representan visiones opuestas sobre la naturaleza de la experiencia, perspectivas que puede decir se, sostienen la primera y segunda distorsión.
El tercero sería “ver lo irreal como real”. Básicamente, estos términos significan una adherencia a la creencia que las cualidades que vemos en nosotros, en los demás, o en las condiciones, existen verdaderamente, de forma permanente o inherente.
El cuarto, “ver lo verdadero como falso” representa la perspectiva opuesta: una negación, un rechazo de nuestra naturaleza de buda. La idea de una naturaleza pura, clara, libre, suena muy bonita, pero en lo profundo de nuestro corazón  creemos que es una fantasía –una idea soñada por los místicos.
El quinto y último Obstáculo a la naturaleza de buda, que puede considerarse el fundamente de los demás, se interpreta tradicionalmente como auto-obsesión o auto-preocupación. En términos modernos, lo podemos entender como el “mito del yo” –un anhelo desesperado por tener estabilidad en términos de “yo” y “mío”. Mi situación, mi opinión –tanto si incluye auto-crítica, crítica hacia los demás, …

BUDDHA NATURE BLOCKERS
-Lo que bloquea la naturaleza de buda-

Yongey Mingyur Rinpoche

Joyful Wisdom


Entre susurros

Amor mío,
acerca sin miedo tu rostro a mis labios
y atiende a mis susurros como al murmullo de la fuente:
Contempla conmigo todo un mundo engalanado por su hacedor.
Ven, míralo cubierto de injusticia y dolor...



Despierta alma mía pues, completa e incomparablemente
a este contento, la vastedad de la compasión
y transita inaccesible al desaliento.
¡ Preocúpate por nada más al fin
que del bienestar de todos los seres,
el beneficio de los que innumerables veces
fueron nuestros propios hijos !
Aparece la luna entre nubes,
ilumina la noche y el horizonte,
los que no duermen lo ven con claridad.

Cada día

Cada día me siento, humilde ante mi maestra…
” Hijo mío, no hay ignorancia ni fin de la ignorancia,
ni vejez ni muerte, ni fin de la vejez y de la muerte.
Confía en tu anciana madre
y descansa en la sabiduría que todo los trasciende,
sin ofuscamiento en la mente, no tengas miedo
y alcanza lo que hay más allá del error,
lo que apacigua completamente todos los sufriemientos.”

Devoción y victoria

Aunque he obtenido libertad,
soy pobre en la Sabiduría,
que es su esencia.
Aunque he penetrado el Dharma,
malgasto el tiempo
haciendo otras cosas.
Bendícenos, maestra inigualable
a mí y a los torpes como yo,
para que podamos otorgar las condiciones favorables
que conducen las las criaturas a la felicidad.

Inconquistable aún hoy, florece en febrero

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi
invicta alma.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada,
pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años me encuentra,
y me encontrará,
sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley
1875 Invictus