Diez toros: 8. El toro y mi mismidad, trascienden

Látigo, soga, mismidad, y toro,
todo llega a “no-ser”.
Este cielo tiene tal amplitud
que ningún término puede abarcarlo.
¿Como puede existir un copo de nieve
en un fuego ardiente?
Aquí hay huellas de patriarcas.

Comentario:

La mediocridad ha desaparecido. Mente libre de limitación. No busco ningún estado de iluminación. Tampoco hago nada, permanezco donde no existe ninguna iluminación. Desde que deambulo sin condición alguna, las miradas no me pueden ver. Aunque mil pájaros alfombraran con flores mi camino, la alabanza no tendría sentido alguno.

El reconocimiento de nuestra naturaleza esencial.



"Lo  que renace son nuestros hábitos"
El Mahayana Uttaratantra Shastra, una de las enseñanzas más detalladas sobre la naturaleza de buda, ofrece una lista corta, de cinco hábitos de organizar la experiencia que cortan o impiden nuestro reconocimiento de nuestra naturaleza esencial y que subyacen a nuestro sufrimiento mental y emocional. Son hábitos de organización y respuesta a la experiencia que nos inhiben de experimentar nuestras vidas con una mayor conciencia de libertad, claridad, sabiduría y asombro que trasciende el modelo psicoterapéutico de estar simplemente bien, bien ajustado, o normal.
El plan de Buda iba más allá de encontrarse “bien”. Su intención era que nosotros nos transformáramos en budas: que despertáramos a nuestra capacidad de enfocar cada experiencia –dolor, pena, celos, frustración, enfermedad, incluso la muerte– con la perspectiva inocente que experimentamos cuando miramos por primera vez, por ejemplo, el Gran Cañon, el Parque Nacional de Yellowstone, etc.
Antes de que el miedo, el juicio, la ansiedad, o la opinión intervenga, hay un momento de conciencia directa prístina que trasciende cualquier distinción entre la experiencia y el experimentador.
La descripción en sánscrito o tibetano de estos bloqueadores de la Naturaleza de Buda es muy larga. Es mejor condensarlos de una forma fácilmente comprensible al lector contemporáneo.
El primer bloqueador se conoce como (la traducción es más difícil, sería algo así como) “pusilanimidad”, “timidez”. A un nivel profundo, el término apunta a la tendencia enraizada a juzgar nos o criticar nos a nosotros mismos, exagerando lo que consideramos defectos en la forma de pensar, sentir, en el carácter o comportamiento. A nuestros ojos, nos vemos incompetentes, insuficientes, o “malos”.
Dukkha, o sufrimiento, es una condición universal, pero la forma particular en que se manifiesta varia de un individuo a otro.
El odio hacia uno mismo es, tal vez, un ejemplo extremo del primer bloqueador de la naturaleza de buda, la tendencia a menos preciarnos a nosotros mismos. Hay términos menos severos como: culpa, vergüenza, lástima, o enfado hacia uno mismo por no lograr un objetivo o por decir cosas en el “calor del momento”.
De mis conversaciones con neurocientíficos y psicólogos, sé que las fases dolorosas de autocrítica refuerzan la potencia de la enfermedad física –que a su vez, refuerzan los pensamientos destructivos y los sentimientos que los acompañan…
De los cinco Obstáculos a la Naturaleza de Buda, la auto-crítica es, a lo mejor, el más fácil de identificar. Es más difícil para nosotros reconocer nuestra actitud crítica hacia los demás, que es la esencia del segundo Obstáculo. Traducido a veces como, “desdén por los que son inferiores”, la visión crítica de los demás. Una interpretación estrecha de este punto es ver a los demás como menos importante, menos competente, o menos merecedores que nosotros mismos. Una interpretación más amplia es la tendencia de culpar a los demás de los desafíos que experimentamos. Alguien está siempre molestándonos en nuestro camino, y este alguien más siempre está equivocado, es malo, tozudo, ignorante o manipulador.
Igual que el primer y el segundo obstáculo representan extremos sobre la crítica y el juicio, el tercero y el cuarto representan visiones opuestas sobre la naturaleza de la experiencia, perspectivas que puede decir se, sostienen la primera y segunda distorsión.
El tercero sería “ver lo irreal como real”. Básicamente, estos términos significan una adherencia a la creencia que las cualidades que vemos en nosotros, en los demás, o en las condiciones, existen verdaderamente, de forma permanente o inherente.
El cuarto, “ver lo verdadero como falso” representa la perspectiva opuesta: una negación, un rechazo de nuestra naturaleza de buda. La idea de una naturaleza pura, clara, libre, suena muy bonita, pero en lo profundo de nuestro corazón  creemos que es una fantasía –una idea soñada por los místicos.
El quinto y último Obstáculo a la naturaleza de buda, que puede considerarse el fundamente de los demás, se interpreta tradicionalmente como auto-obsesión o auto-preocupación. En términos modernos, lo podemos entender como el “mito del yo” –un anhelo desesperado por tener estabilidad en términos de “yo” y “mío”. Mi situación, mi opinión –tanto si incluye auto-crítica, crítica hacia los demás, …

BUDDHA NATURE BLOCKERS
-Lo que bloquea la naturaleza de buda-

Yongey Mingyur Rinpoche

Joyful Wisdom


Diez toros: 7. Trascendiendo al toro

A horcajadas sobre el toro, llego a mi hogar.
Estoy sereno.
El toro también puede reposar.
Empieza a amanecer.
En el plácido descanso, bajo el techo de mi morada,
abandono el látigo y la soga.

Comentario:

Todo sigue una ley, no dos. Únicamente nosotros hacemos del toro una realidad temporal. Es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red. Es como el oro y la merma, o la luna que aparece tras la nube. Una sucesión de viajes fugaces y arduos a través de un tiempo interminable.

Cada día

Cada día me siento, humilde ante mi maestra…
” Hijo mío, no hay ignorancia ni fin de la ignorancia,
ni vejez ni muerte, ni fin de la vejez y de la muerte.
Confía en tu anciana madre
y descansa en la sabiduría que todo los trasciende,
sin ofuscamiento en la mente, no tengas miedo
y alcanza lo que hay más allá del error,
lo que apacigua completamente todos los sufriemientos.”

Diez toros: 6. Montándolo hasta casa

Monto el toro, lentamente regreso a casa.
El son de mi flauta endulza la tarde.
Marco con palmas la armonía que me acompaña,
y dirijo el ritmo eterno.
Quien oiga esta melodía se unirá a mí.

Comentario:

La lucha ha terminado, se han equilibrado pérdida y ganancia. Canto la canción del leñador de la aldea, y entono melodías infantiles. A horcajadas sobre el toro, contemplo las nubes en el cielo. Recorro mi camino, sin importarme quien desde atrás me llame.

Diez toros: 5. La doma del toro

Preciso el látigo y la soga.
De lo contrario, se escaparía por caminos polvorientos.

Si está bien domesticado,
llega a ser dócil con naturalidad.
Entonces, sin herraduras, obedecerá a su dueño.

Comentario:

Cuando aflora un pensamiento, otro le sucede. Cuando el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos. A través de la ilusión, se convierte todo en falsedad. La ilusión no esta producida por la objetividad; es el resultado de la subjetividad. Amárralo fuerte por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.

Diez toros: 4. Apresar al toro

Lo apreso con feroz lucha.
Su gran poder y voluntad son inagotables.
Desde la colina embiste a la inalcanzable nube lejana.
O permanece en un barranco impenetrable.

Comentario:

¡Permaneció mucho tiempo en el bosque, pero hoy lo he apresado! La bravura de la lucha interrumpe su camino. El toro ya esta lejos de su anhelado pasto verde. Su mente todavía es terca y sin freno. Mi deseo de someterle me obliga a alzar el látigo.