muchos muchos grillos
cantan a la luna serena
y a las campanas del viento

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Diez toros: 8. El toro y mi mismidad, trascienden

Látigo, soga, mismidad, y toro,
todo llega a “no-ser”.
Este cielo tiene tal amplitud
que ningún término puede abarcarlo.
¿Como puede existir un copo de nieve
en un fuego ardiente?
Aquí hay huellas de patriarcas.

Comentario:

La mediocridad ha desaparecido. Mente libre de limitación. No busco ningún estado de iluminación. Tampoco hago nada, permanezco donde no existe ninguna iluminación. Desde que deambulo sin condición alguna, las miradas no me pueden ver. Aunque mil pájaros alfombraran con flores mi camino, la alabanza no tendría sentido alguno.

Diez toros: 7. Trascendiendo al toro

A horcajadas sobre el toro, llego a mi hogar.
Estoy sereno.
El toro también puede reposar.
Empieza a amanecer.
En el plácido descanso, bajo el techo de mi morada,
abandono el látigo y la soga.

Comentario:

Todo sigue una ley, no dos. Únicamente nosotros hacemos del toro una realidad temporal. Es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red. Es como el oro y la merma, o la luna que aparece tras la nube. Una sucesión de viajes fugaces y arduos a través de un tiempo interminable.

Diez toros: 6. Montándolo hasta casa

Monto el toro, lentamente regreso a casa.
El son de mi flauta endulza la tarde.
Marco con palmas la armonía que me acompaña,
y dirijo el ritmo eterno.
Quien oiga esta melodía se unirá a mí.

Comentario:

La lucha ha terminado, se han equilibrado pérdida y ganancia. Canto la canción del leñador de la aldea, y entono melodías infantiles. A horcajadas sobre el toro, contemplo las nubes en el cielo. Recorro mi camino, sin importarme quien desde atrás me llame.

alas

en la nube posada

el alma de aquél

que todo lo sabe

una estrella en el duraznero 

árbol de Navidad

en aquel febrero

Diez toros: 5. La doma del toro

Preciso el látigo y la soga.
De lo contrario, se escaparía por caminos polvorientos.

Si está bien domesticado,
llega a ser dócil con naturalidad.
Entonces, sin herraduras, obedecerá a su dueño.

Comentario:

Cuando aflora un pensamiento, otro le sucede. Cuando el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos. A través de la ilusión, se convierte todo en falsedad. La ilusión no esta producida por la objetividad; es el resultado de la subjetividad. Amárralo fuerte por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.