Monjes, hay dos extremos…

https://i0.wp.com/www.alcione.cl/nuevo/var/misc/portada/portada29.jpg

Monjes, hay dos extremos que el hombre que
ha renunciado a lo mundanal no debe seguir: 
por un lado, la autoindulgencia con los objetos
del deseo sensual, lo que es inferior, vulgar e inútil. 
Por otro lado, la automortificación que no es sino
dolorosa, indigna y a nada conduce.

Anguttara Nikaya